
Toda la admiración, toda el cariño, todos lo buenos sentimientos que tenemos por la otra persona se elevan, se exaltan, y nace el amor. Y está bien que así sea, no hay nada de malo en eso, es casi natural que nos veamos atraídos por nuestra amiga o amigo en algún momento de nuestra amistad. Esa persona con la que hemos compartidos tanto tiempo, que nos ha ayudado en las etapas difíciles, que nos a escuchado pacientemente ¿Cómo no habría de gustarnos? ¿Cómo, llegado el caso, podríamos evitar la tentación de pensar en besarla? Los momentos críticos unen, mezclan los sentimientos como en un lavarropa y es muy difícil distinguir el amor de la amistad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario